Brasil mantiene el control del partido contra Escocia, jugando con calma y buscando generar oportunidades de gol. El equipo se organiza tácticamente para el ataque.
Los defensores brasileños, como Marquinhos y Gabriel Magalhaes, participan activamente en la salida del balón, mientras que Paquetá y Vinicius buscan desequilibrar en el ataque.
El equipo escocés se defiende ordenadamente, pero Brasil logra mantener la posesión y circular el balón con paciencia para encontrar espacios.