El terremoto en Venezuela afecta especialmente a adultos mayores y poblaciones vulnerables, muchos de los cuales se resistieron a emigrar y quedaron en el país.
El éxodo masivo de jóvenes y clase media ha dejado a abuelos a cargo de niños pequeños, y la tragedia agrava su situación de desamparo. Las cifras oficiales de víctimas contrastan drásticamente con los reportes de familias que buscan a sus desaparecidos.