La ultraderecha en Europa Occidental ha logrado canalizar el voto de sectores populares, incluyendo antiguos votantes del Partido Comunista en Francia y del Partido Laborista en Gran Bretaña. Este fenómeno otorga legitimidad a figuras como André Burnham dentro del Partido Laborista.
Se observa una situación irónica donde la ultraderecha atrae a sectores tradicionalmente asociados a la izquierda, lo que representa un cambio significativo en el panorama político europeo.