El presidente Donald Trump realizó declaraciones tajantes contra las autoridades iraníes, ratificando que los inspectores del Organismo Internacional de Energía Atómica viajarán a Irán en el momento adecuado y que no hay prisa para este procedimiento.
Trump desestimó la versión oficial de Teherán, que niega tener visitas programadas del OIEA, afirmando categóricamente que los funcionarios iraníes están equivocados y mienten. Defendió la información de la Casa Blanca, explicando que en deliberaciones privadas, representantes de Irán aceptaron los términos de auditorías técnicas, un compromiso registrado al 100% por su gobierno.
El mandatario estadounidense lanzó una advertencia directa a Irán: si su versión fuera cierta y decidieran retractarse de lo acordado, cancelaría de inmediato todas las reuniones de negociación vigentes. Trump explicó que Irán aceptó someterse a todos los controles necesarios por parte del organismo, fondos iraníes desbloqueados con alivio de sanciones se depositarían en una cuenta controlada por Washington, y que se gastarían en productos agrícolas estadounidenses. Sin embargo, Teherán negó ambas afirmaciones.