La falta de preparación de Venezuela ante el terremoto se evidencia en la ausencia de reportes oficiales sobre víctimas y heridos, incluso horas después del sismo.
Las infraestructuras precarias de suministro eléctrico y conectividad agravaron la situación, dejando a muchos ciudadanos sin luz o sin acceso a información crucial.
La alerta sísmica enviada a los teléfonos móviles generó confusión, ya que la población no estaba familiarizada con este tipo de alertas ni sabía cómo reaccionar.