Se analiza la compleja situación política en torno a la citación de Manuel Adorni al Senado. Patricia Bullrich se opuso inicialmente a la sesión, argumentando que no tenía sentido exponerlo a un debate de ocho horas sin preguntas previas. Sin embargo, luego Adorni manifestó su disposición a asistir.
La decisión de Bullrich generó controversia y se interpretó como una estrategia para evitar un debate centrado en el patrimonio de Adorni en lugar de su gestión.
El PRO y la UCR se encuentran divididos ante la situación, con críticas hacia la dirigencia por lo que se considera una falta de unidad y un "papelón". La sesión en Diputados también se pospuso, evidenciando la tensión política.