Se revela una tensa reunión entre el fiscal y jefes de la Policía Federal en la que se discutieron las diferencias en la investigación del caso Barrelier.
Mientras el fiscal sostiene que Barrelier abusó sexualmente de la menor, la Policía Federal lo considera un tratante y vendedor de drogas, sospechando que el crimen está relacionado con estas actividades.
Se menciona que existe una investigación paralela y que la competencia del fiscal Garzón se centra en el crimen, mientras que la Policía Federal investiga otras aristas.