La escasez de GNC en La Plata y Berisso provoca extensas filas de hasta tres cuadras, afectando principalmente a taxistas y remises. Los conductores deben esperar horas para cargar combustible, lo que impacta directamente en su jornada laboral y en sus ingresos.
Fabián, un taxista de La Plata, relata que debe viajar a Berisso para cargar GNC, perdiendo entre dos y tres horas diarias en la fila. A pesar de la espera, la carga le permite trabajar todo el día, pero la situación es insostenible a largo plazo.
La organización de las filas se ha modificado para intentar agilizar el proceso, separando a los particulares de los taxis y remises, y diferenciando a los locales de los que provienen de otras localidades. Sin embargo, la demanda supera la oferta, generando malestar y demoras.