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Ser objeto de burlas y mentiras asegura gran recompensa en el cielo

Tensión: intercambio (35°)

La última bienaventuranza aborda la bendición divina para aquellos que son objeto de burlas y mentiras por su fe. En lugar de molestarse, se debe disfrutar y estar contentos, ya que esto asegura una gran recompensa celestial.

Las críticas y burlas del mundo, en realidad, acumulan bendiciones para el creyente. Contrario a lo que muchos desean (ser alabados), Jesús advirtió sobre los peligros de la adulación, comparándola con la falsedad de los falsos profetas.

La incomprensión y el rechazo son comunes en la vida cristiana, ya que la "luz" de Cristo incomoda a quienes prefieren la oscuridad por sus malas obras. Ser sal de la tierra implica dar sabor y confrontar la podredumbre del mundo, lo que inevitablemente genera reacciones negativas.