Se intensifican los ataques entre Rusia y Ucrania, con ambos bandos reportando daños significativos. Ucrania asegura haber alcanzado una fábrica de componentes para misiles en Borovnes, buscando debilitar la capacidad bélica rusa. Las autoridades rusas informaron de cinco muertos y decenas de heridos en este incidente.
En respuesta, Rusia lanzó un misil balístico sobre la ciudad natal del presidente ucraniano, Vladimir Zelensky, causando al menos tres muertes y más de 20 heridos. El presidente ruso, Vladimir Putin, acusó a Occidente de respaldar estos ataques, argumentando que su objetivo es desestabilizar a la sociedad rusa.
La tensión aumenta mientras ambos países continúan con sus ofensivas. Las autoridades ucranianas afirman que sus tropas siguen combatiendo y alcanzarán sus objetivos, a pesar de la incertidumbre sobre el desarrollo del conflicto en el frente.