La población rusa sufre el declive económico derivado de los ataques de Ucrania, aumentando las críticas públicas incluso entre los partidarios de la guerra. La situación es inaguantable para negocios y familias, evidenciando el impacto del conflicto.
Rusia responde a los bombardeos con ataques mortíferos sobre Ucrania, pero ha entendido la importancia de los drones y trabaja para reforzar sus capacidades. A pesar de los recursos del Kremlin, Ucrania mantiene una ventaja puntual gracias a su innovación y adaptación a la guerra del siglo XXI.