El presidente ruso Vladimir Putin acusó a los aliados de la OTAN de prepararse para una guerra contra Rusia, afirmando que la amenaza que perciben los obliga a tomar medidas que Occidente interpreta como agresión.
Putin criticó que, mientras antes los países de la OTAN se limitaban a apoyar al gobierno de Kiev (al que calificó de resultado de un "golpe de estado ilegal"), ahora hablan abiertamente de prepararse para una guerra y aumentar sus presupuestos militares ofensivos.