Gustavo Petro ha sido confirmado como presidente electo de Colombia tras el escrutinio final, superando a su oponente por más de 250.000 votos. Sin embargo, Petro enfrenta acusaciones de vínculos con organizaciones criminales y ha amenazado con un "estallido civil" o "holocausto" si no se garantiza su impunidad.
Analistas advierten que las declaraciones de Petro buscan condicionar al próximo gobierno y a la justicia, tanto nacional como estadounidense, ante posibles investigaciones sobre sus actividades. La retórica de "los últimos serán los primeros" y la banalización del holocausto son interpretadas como tácticas de presión.