Europa atraviesa una ola de calor extrema con temperaturas récord que han provocado 80 muertes en Francia y 40 ahogados en la búsqueda de alivio.
Países como España, Italia y Reino Unido registran temperaturas superiores a los 40 grados, interrumpiendo servicios de tren por el riesgo de descarrilamiento y llevando a la gente a buscar refugio en cines para escapar del calor sofocante.
Francia, en particular, sufre las consecuencias de no haber adaptado su infraestructura (hospitales, escuelas, edificios históricos) a las altas temperaturas, lo que ha llevado a debates sobre la necesidad de implementar sistemas de refrigeración y a la discusión sobre normativas para proteger a los trabajadores expuestos al calor.