Se cuestiona la idea de que la curación se deba únicamente al "pensamiento positivo", afirmando que es Jesús quien obra los milagros.
Se comparte el testimonio de Sandra, quien hace 15-20 años sufrió quemaduras graves en un brazo, el cual quedó 18 centímetros más corto. Durante un culto, experimentó un milagro de sanación en la iglesia.
Se utiliza este caso para enfatizar el poder de Dios y animar a los presentes a no perder la oportunidad de recibir sus bendiciones.