Se enfatiza que la palabra de Dios es la verdad y nunca será desmentida, a diferencia de las mentiras del diablo.
Se destaca la importancia de una sola revelación divina para transformar una vida, citando el ejemplo del centurión cuya fe impresionó a Jesús.
Se lamenta la falta de "fe fuerte" en algunos creyentes dentro de la iglesia, a pesar de que Dios habla de equidad y ofrece las mismas oportunidades a todos.