Se cuestiona cómo personas que trabajan en el ámbito público durante años, con sueldos establecidos, pueden mantener un nivel de vida ostentoso, como el de Martín Insaurralde y Jessica Sirio, sin que esto levante sospechas en la justicia o en los organismos de control.
Se señala la aparente falta de control en las declaraciones juradas y la ausencia de cuestionamientos sobre el origen de los fondos para mantener mansiones, autos de alta gama y numerosos viajes al exterior. Se contrasta esta situación con los controles rigurosos que se aplican a los monotributistas por pequeñas deudas.