Un incendio de grandes proporciones destruyó gran parte de una iglesia en Brooklyn, Nueva York, lo que obligará a su demolición. El campanario de la iglesia colapsó a pesar del esfuerzo de los bomberos por controlar las llamas, que se propagaron rápidamente.
Además de la iglesia, la rectoría adyacente y construcciones cercanas también resultaron afectadas. La magnitud de los daños hace que la demolición sea prácticamente un hecho inminente.