Tanto Jesús como Sofía experimentaron por primera vez un terremoto de esta magnitud en Venezuela. Jesús mencionó que, si bien han ocurrido sismos de menor intensidad (hasta 4.5 grados), este evento no se vivía desde 1967.
Sofía añadió que, además de la oscuridad y el temblor, la zona de Yaracuy presenta un riesgo adicional por la presencia de serpientes venenosas, lo que incrementa la peligrosidad en medio de la emergencia.