Se denuncia un "embate mediático" contra el gobierno, atribuyendo parte de ello al corte de la pauta oficial y al enfrentamiento ideológico con el "socialismo del siglo XXI".
Se mencionan posibles escándalos relacionados con Venezuela e Irán, sugiriendo que estos temas tendrán impacto en la opinión pública a través de los medios.
Se reitera la crítica a las "plumas" periodísticas que responden a políticos o empresarios, calificando a esta práctica de "mugre" y señalando la ingenuidad de creer que un cambio tan profundo no generaría resistencias.