Miles de automovilistas, incluyendo trabajadores de diversas áreas como taxistas, fleteros y docentes, así como familias enteras, se encuentran atrapados en filas interminables para cargar GNC.
La situación genera incertidumbre y desesperación, ya que muchos no saben si podrán cargar combustible y, por ende, si podrán trabajar al día siguiente.
El frío y las largas horas de espera se suman a la angustia de no poder cumplir con responsabilidades esenciales, como llevar a los hijos a la escuela o atender emergencias médicas.