La fila para cargar GNC avanza lentamente, generando una espera de horas bajo el frío para familias enteras que necesitan el combustible para trabajar y movilizarse.
Se observa a personas empujando sus vehículos y cuidando el poco gas que les queda, ante la posibilidad de no poder cargar y quedarse varados. La situación es crítica para quienes dependen del auto para su sustento.
La falta de información y la ausencia de asistencia por parte de las autoridades agravan la desesperación de los automovilistas, quienes reclaman soluciones urgentes ante la prolongada crisis.