Se revela un presunto esquema de "shopping de ministros" y "feria americana" donde se cobraba por reuniones con funcionarios y acceso a información privilegiada.
Se describe cómo Manuel Adorni, actuando como "cajero" o asistente, facilitaba estas operaciones, cobrando por reuniones con empresarios e inversores. Se menciona que incluso se ofrecían eventos privados con ministros y que esta práctica era conocida en el entorno del gobierno.
Se sugiere que Adorni utilizaba su posición para gestionar estos "negocios", cobrando por información privilegiada y reuniones, lo que podría explicar el temor del gobierno a que hable y revele detalles comprometedores sobre el presidente y su círculo cercano.