Se reflexiona sobre la relación entre la corrupción y el mundo del espectáculo, sugiriendo que el análisis de este último puede revelar aspectos importantes de la política.
Se menciona el caso de Insaurralde y cómo la foto de Sofía Clerici marcó un antes y un después en su carrera política, indicando que su "presidenciabilidad" se desmoronó ese día.
Se propone que el público preste atención a los programas de entretenimiento, ya que a veces estos espacios pueden ser un reflejo o una pista sobre lo que sucede en la política.