El Senado de Estados Unidos ha ordenado a Donald Trump retirar las fuerzas militares del conflicto con Irán, lo que representa una derrota política simbólica para el presidente. A pesar de que ya existía un acuerdo en marcha, la decisión del Senado marca una demostración de poder por parte de algunos republicanos.
Cuatro senadores republicanos votaron a favor de la propuesta demócrata, evidenciando una división dentro del partido. Según la Constitución, el presidente debe solicitar autorización al Congreso para entrar en guerra, algo que Trump no hizo en el conflicto con Irán. Esta medida, aunque tardía, establece un límite a las acciones del presidente.
Donald Trump reaccionó con furia, criticando a los miembros de su partido que apoyaron la medida. El presidente se encuentra enfocado en mejorar la economía, especialmente en el sector petrolero, para intentar revertir la posible pérdida del Senado en las próximas elecciones de medio término.