Se denuncia un sistema de corrupción que involucra a múltiples personas y que ha afectado al país. Se menciona el robo de dinero en rutas, fondos de los pobres, trenes y operaciones financieras, señalando a figuras como Jaime, Massa y Tombolini.
Se hace hincapié en que la corrupción no fue un acto individual de Insaurralde, sino un sistema con protección política, judicial y mediática. Se afirma que el kirchnerismo se mantuvo en el poder durante años a través de "látigo y chequera", financiando este sistema con dinero robado a la gente.
Se expresan deseos de que se abran más "vestidores" (referencia a casos de corrupción) para esclarecer los hechos y se critica la falta de transparencia y el uso indebido de fondos públicos.