La capacidad de respuesta del Estado venezolano ante la crisis generada por los sismos es cuestionada. Se señala que el país tiene un gran retraso en diversos aspectos debido a la falta de inversión y producción, lo que afecta la infraestructura general, incluyendo la hospitalaria.
Se menciona que incluso en hospitales importantes, se les pide a los pacientes que lleven insumos básicos como gasas. La falta de preparación del gobierno para atender una crisis de esta magnitud, incluso comparada con la pandemia, es un punto crítico. La infraestructura y los servicios de atención pública, tanto estatales como privados, se ven comprometidos.