Investigadores del Instituto Italiano de Tecnología en Génova han desarrollado un brazo robótico flexible inspirado en los pulpos, capaz de agarrar objetos bajo el agua gracias a ventosas artificiales con sensores optoelectrónicos.
Este sistema imita la biomecánica de los cefalópodos, distribuyendo funciones de detección y control a lo largo del brazo en lugar de concentrarlas en una pinza rígida. Cada ventosa puede medir contacto, dirección y fuerza, permitiendo al robot manipular objetos de diversas formas y pesos en entornos complejos.
El prototipo, presentado en la revista Nature Machine Intelligence, funciona tanto en aire como bajo el agua y podría ser adaptado a robots humanoides para mejorar el agarre en condiciones húmedas, abriendo nuevas posibilidades para operaciones subacuáticas y trabajos delicados.