La Cámara de Diputados aprobó dos proyectos promovidos por el gobierno nacional. El primero, un acuerdo con los bonistas, se convierte en ley. El segundo, un régimen especial ("Superregi") que otorga beneficios fiscales y cambiarios a grandes inversiones (superiores a mil millones de dólares), está enfocado en nuevas actividades como inteligencia artificial e infraestructura digital.
La aprobación de estos proyectos se dio en un contexto político complejo, marcado por la situación de Manuel Adorni, investigado por enriquecimiento ilícito. A pesar de esto, el gobierno logró el apoyo necesario en Diputados, con 130 votos a favor, 106 en contra y 7 abstenciones.