Diez años después del referéndum, el impacto del Brexit en la economía del Reino Unido es objeto de debate. Si bien eventos globales como la pandemia y la guerra en Ucrania han influido, muchos economistas señalan que el crecimiento del PIB británico ha sido menor en comparación con otros países europeos.
Se observa una disminución en la llegada de estudiantes y trabajadores de la Unión Europea, mientras que ha aumentado la inmigración de países fuera del bloque, contradiciendo uno de los propósitos del Brexit. Los trámites aduaneros y comerciales se han vuelto más complejos, afectando las exportaciones británicas.
A pesar de las promesas de mayor control y libertad económica, la situación actual sugiere que el Brexit ha tenido consecuencias mixtas, y la recuperación económica sigue siendo un desafío en un contexto internacional volátil.