El gobierno alemán propone una reforma del sistema de pensiones para hacer frente al envejecimiento de la población. La principal medida contempla un aumento gradual de la edad de jubilación, que pasará de los 67 años actuales a los 70 para finales de siglo.
A partir de 2041, la edad de retiro aumentará seis meses por década. La reforma también busca modificar las condiciones para la jubilación anticipada, eliminando la posibilidad de retirarse sin recortes tras 45 años cotizados.
El canciller Friedrich Metz asegura que las medidas buscan garantizar la sostenibilidad del sistema y repartir la carga de forma equitativa entre generaciones. Sin embargo, sindicatos y algunos sectores políticos critican la propuesta, argumentando que no considera la realidad de los trabajadores.