Ucrania ha intensificado sus ataques contra Rusia, utilizando drones y misiles de crucero de producción propia. Estos misiles, como el Flamingo, son considerados casi imposibles de derribar debido a su precisión y capacidad destructiva, a diferencia de los drones que requieren ser fabricados en gran cantidad para superar las defensas antiaéreas rusas.
Sin embargo, la capacidad de producción de Ucrania es limitada, fabricando solo unas pocas unidades al mes. Si bien un aumento en la producción de estos misiles representaría un cambio significativo en la estrategia bélica, no parece ser el caso por el momento. Por su parte, Rusia ha mantenido su postura de no negociar, y se espera una respuesta aún más dura del Kremlin ante estos ataques.