La torta vasca se ha convertido en un fenómeno gastronómico en Buenos Aires, con numerosos locales dedicados exclusivamente a ella.
El secreto para lograr la textura ideal, según los expertos, reside en la cocción. La torta vasca requiere un horno a 200 grados y una cocción de aproximadamente 25 a 30 minutos, sin tapar, para que la superficie se dore y quede ligeramente quemada, característica distintiva del postre.
El interior debe quedar húmedo, no crudo, logrando una cremosidad que la define. La preparación implica integrar ingredientes como queso crema, azúcar, cacao amargo, maicena y huevos, cuidando de no incorporar demasiado aire para evitar burbujas en el horneado.