Rusia, a través del portavoz de la presidencia Dimitri Peskov, celebró la renuncia de Keir Starmer como líder laborista británico, calificando su gestión como irrelevante y sin distinción en las relaciones entre Londres y Moscú.
Peskov señaló que es improbable que la nueva escena política del Reino Unido presente una postura diferente respecto a las relaciones bilaterales con Rusia, sugiriendo que no habrá cambios significativos. Starmer había sido un firme partidario de Ucrania y de las iniciativas de seguridad y armamento en ese país.