La cumbre del G7 en Francia se centró en la guerra de Ucrania, con llamados a intensificar la presión sobre Rusia y apoyo a la defensa ucraniana. Volodymyr Zelensky participó para discutir el curso del conflicto y buscar una salida antes del invierno.
Se acordaron nuevas sanciones económicas contra el sector energético ruso y se discutió la posibilidad de que Ucrania fabrique misiles Patriot bajo licencia estadounidense. Paralelamente, Vladimir Putin lideró una cumbre en Kazán, buscando mostrar alternativas a las sanciones occidentales.
El conflicto, que ya supera los cuatro años, se ha convertido en una guerra de desgaste con un alto saldo de víctimas. Se estima que Rusia ha sufrido más de 1.200.000 bajas, mientras que Ucrania registra alrededor de 600.000.
En paralelo, se generó controversia por un memorándum de entendimiento con Irán, criticado por Donald Trump por ser demasiado favorable a Teherán. Además, se reportó un cruce entre Trump y la primera ministra italiana Giorgia Meloni, quien criticó la actitud del presidente estadounidense hacia los aliados de Occidente.