Se debatió sobre la responsabilidad de Flor Peña al seguir una directiva de producción, incluso si esta era errónea. Se planteó que un productor ejecutivo tiene la potestad de dar órdenes y que la falta de chequeo periodístico previo fue crucial.
Se comparó la situación con otros medios que sí cuentan con herramientas de chequeo y protocolos para evitar la difusión de información no verificada. Se enfatizó que, aunque los errores pueden ocurrir, la falta de rigor en la producción de Luzu es un problema persistente.