Luis relata una anécdota personal sobre un error cometido al dar la noticia de la supuesta muerte de Cacho Fontana. Un familiar le envió un mensaje confirmando el fallecimiento, pero omitió el signo de interrogación, lo que llevó a Luis a dar la noticia como confirmada.
Minutos después, el mismo familiar se comunicó para aclarar que Cacho Fontana estaba vivo, generando un momento de confusión y alivio. Luis enfatiza que, en esa ocasión, no tuvo que chequear la información porque provenía de una fuente familiar directa.