Se contrasta la estrategia de Jesús para ganar seguidores con la del mundo. Mientras el mundo ofrece comodidad y cumplimiento de ambiciones, Jesús ofrece tribulación pero promete la ayuda del Espíritu Santo.
Se cita a Mateo 10, donde Jesús asegura que en momentos de entrega a las autoridades, el Espíritu Santo hablará por los creyentes. Se resalta la importancia de esta promesa para enfrentar las dificultades.