Keir Starmer, líder del Partido Laborista británico, anunció su renuncia tras casi dos años en el poder, en medio de una creciente rebelión interna. Starmer destacó en su discurso de renuncia la vuelta del laborismo al gobierno en 2024, tras más de una década en la oposición, y los logros económicos como la reducción de la pobreza infantil.
A pesar de los éxitos iniciales, la popularidad de Starmer decayó significativamente, enfrentando críticas por el nombramiento de Peter Mandelson como embajador en EE. UU. y su relación con Jeffrey Epstein. Además, el partido no cumplió promesas económicas clave, como la reducción de las facturas de energía.
La renuncia de Starmer se produce en un contexto de inestabilidad política en Reino Unido, con múltiples cambios de primer ministro en los últimos años. Se espera que un nuevo líder sea elegido antes de septiembre, con Andy Burnham perfilándose como el principal candidato.