El contrato de Julián Álvarez se extiende hasta 2030, con una cláusula de rescisión de 500 millones de euros. Esta cifra elevada representa un obstáculo significativo para cualquier club interesado en su fichaje, incluyendo al Atlético de Madrid.
La dirigencia del club español se muestra molesta no solo por el deseo del jugador de irse, sino también por sus recientes declaraciones, que han generado tensión y descontento entre los hinchas en redes sociales.