El debate se centró en si los jugadores de fútbol, como Messi y Tevez, tienen derecho a opinar sobre temas políticos o sociales, y si la prensa o el público tienen la potestad de criticarlos por ello.
Se planteó que, si bien son deportistas y su rol principal es jugar, también son personas con derecho a tener sus propias ideologías y expresarlas. Se mencionó que a veces se les exige más que a los políticos en cuanto a pronunciamientos públicos.
La discusión también abordó la presión mediática que sufren los futbolistas y cómo esta puede afectarles, comparando la situación con la de figuras públicas en otros ámbitos.