El primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, junto a autoridades de defensa, reafirmó la continuidad de las operaciones militares en el sur de Líbano. Se descarta una retirada terrestre de la Fuerza de Defensa de Israel de la zona de seguridad, donde continuarán presentes a pesar de las demandas de Irán.
Netanyahu declaró que Israel "continuará actuando con determinación para neutralizar las amenazas" y desmantelar la "infraestructura terrorista" de Hezbollah. Desde el 2 de marzo, los ataques contra Hezbollah han dejado un saldo de 4.000 víctimas fatales y 12.000 heridos, según informes de organismos libaneses.
Esta postura israelí es uno de los puntos más difíciles en las negociaciones entre Estados Unidos e Irán, ya que Teherán exige el cese de los ataques en Líbano como condición para alcanzar la paz definitiva.