Se expone el presunto manejo de fondos negros del juego en el conurbano bonaerense por parte de Martín Insaurralde, a pesar de que, según las fuentes, Kicillof no participaría de este negocio.
Se describen las operaciones de casinos ilegales, bingos y garitos, y se menciona que la recaudación de estos negocios ilícitos estaría destinada a la política. Se hace referencia a investigaciones previas y a la dificultad de combatir este entramado debido a su poder.