Se destapa una presunta red de manejo de fondos reservados y lavado de dinero que involucra a los hermanos Santiago y Francisco Caputo, quienes tendrían acceso a la Secretaría de Inteligencia del Estado. Se estima que se han movido unos 27 millones de dólares en efectivo, distribuidos en mochilas.
Parte de estos fondos, supuestamente destinados a "negociar voluntades", habrían sido canalizados a través de la Fundación Faro, presuntamente manejada por Francisco Caputo. Se cuestiona la falta de cargo formal de los hermanos Caputo en la Casa Rosada a pesar de su aparente influencia.
Adicionalmente, se critica la vinculación de Martín Krause, ex candidato a ministro de educación, con la Fundación Faro. Se recuerda su polémica declaración sobre la Gestapo y se señala que la DAIA pidió a Javier Milei que no formara parte de la campaña. Se sugiere que la fundación actúa como un "gran lavarropa" de dinero.