El gobierno buscaría postergar el tratamiento de temas clave, como la situación de Adorni, hasta después de las vacaciones de invierno. Esta estrategia podría generar tensiones con los aliados del gobierno, quienes podrían sentirse engañados por la falta de cumplimiento de acuerdos previos.
La gestión de Adorni parece estar debilitándose, y la ruptura de acuerdos con los aliados podría tener un costo político significativo para el gobierno.