Se menciona la presencia de actores mexicanos como Edgar Vivar (El Señor Barriga y Profesor Jirafales) en el Café Tortoni, destacando su popularidad y el cariño que les tienen los argentinos. Se recuerda que Vivar era cliente habitual del café y que la gente solía pedirle autógrafos.
La conversación evoca la nostalgia por personajes icónicos del humor mexicano, como Carlos Villagrán (Kiko), y se hace referencia a la anécdota de Maradona, fanático del Chavo del 8, quien agradeció personalmente a Roberto Gómez Bolaños. Se resalta cómo estos personajes trascendieron fronteras y generaron un impacto duradero en la cultura popular.