Los estacioneros se encuentran en una encrucijada debido a la finalización de sus contratos interrumpibles en abril y la necesidad de pasarse a contratos firmes. A pesar de las advertencias, muchos empresarios del sector no han realizado los cambios necesarios, mostrando una aparente reticencia a modificar sus prácticas.
Se estima que una estación de servicio, si dejara de operar por 22 días, perdería todo el ahorro anual obtenido por tener un contrato de servicio interrumpible. Este cálculo considera los costos fijos que continúan a pesar de la inactividad.