Se denuncia que algunas empresas tienen contratos de suministro de gas, pero solo reciben entre el 30% y 50% de lo acordado, mientras que a las que no tienen contrato no se les envía nada.
Se cuestiona a dónde va el gas que no se distribuye a las estaciones de servicio, sugiriendo que se destina a barrios residenciales y usuarios particulares.
Se señala que el problema principal actual no es la llegada de gas a la provincia, sino la distribución, debido a una falta de infraestructura, a pesar del aumento de precios.