Se critica el asesoramiento de Julián Álvarez para realizar declaraciones públicas sobre su deseo de abandonar el Atlético de Madrid, considerando que esto genera conflicto y distracción en un momento clave como el Mundial.
Se argumenta que forzar la situación públicamente podría no ser beneficioso para su objetivo de fichar por el Barcelona y que debería haber gestionado su salida de manera privada.
Se considera que las declaraciones son innecesarias dado que aún queda mucho tiempo para el mercado de pases y el Mundial, y que su concentración debería estar en la selección argentina.
Se compara la situación con el caso de Nico Wiñan, sugiriendo que el Barcelona podría estar utilizando tácticas similares para negociar jugadores.