Se confirma que en la cocina de la casa, mientras Agostina aún estaba con vida en otra habitación, se encontraban Marianela, su hija de 11 años, la mujer de Córdoba y el propio Córdoba. En total, cinco personas estaban en la misma planta o en pisos cercanos.
Se destaca la cercanía de estas personas a la escena del crimen y se plantea la dificultad de que nadie haya visto u oído nada, dado el reducido espacio y la conexión entre las diferentes áreas de la casa.